Cuidar el cabello en verano no es una cuestión de comprar más productos, sino de entender qué le pasa a la fibra entre junio y septiembre y ajustar tres o cuatro gestos. Sol, agua salada, cloro, sudor y lavados más frecuentes se juntan en pocas semanas, y el resultado —pelo seco, quebradizo, sin brillo y con el color apagado— se nota justo cuando llega la vuelta al cole, que además coincide con la caída estacional. Esta guía reúne y pone al día lo que en El Rincón de Ika hemos ido contando desde 2018 sobre el pelo en verano, contrastado con lo que dice la investigación dermatológica, y enlaza con nuestra guía completa del cuidado del cabello para quien quiera ir más a fondo.
Qué le pasa al pelo en verano (y por qué)
El tallo del pelo no está vivo: lo que vemos es una fibra de queratina protegida por la cutícula, una capa de células planas que se solapan como tejas. Cuando la cutícula está cerrada, el pelo brilla y no se enreda; cuando se abre o se erosiona, la fibra pierde agua, se vuelve áspera y se rompe. En verano, tres cosas la abren a la vez:
- El sol. El trabajo UV damage of the hair (Collegium Antropologicum, 2008) señala la exposición solar excesiva como la causa más frecuente de deterioro estructural del tallo: la radiación UVB degrada las proteínas del pelo y la UVA altera su color; la melanina actúa como filtro natural, así que los cabellos claros, con mechas o decolorados sufren más.
- El agua salada y el cloro. Los dos resecan la fibra y dejan residuos que la vuelven áspera; el cloro, además, apaga el color y puede dar reflejos indeseados en los rubios si no se aclara.
- El sudor y los lavados. Se lava más, se seca al sol, se recoge tirante para no pasar calor. Cada gesto, por separado, es inocuo; sumados durante dos meses, castigan.
Antes de salir: proteger
La protección más eficaz es la más sencilla: sombrero, pañuelo o gorra en las horas centrales del día. Es la única barrera que bloquea de verdad la radiación, protege también el cuero cabelludo (que se quema como cualquier otra piel) y evita que el color se aclare. Los productos capilares con filtros UV —sprays, cremas de peinado, aceites— ayudan como complemento, sobre todo en cabellos teñidos, pero conviene reaplicarlos después de cada baño, igual que un protector solar corporal.
Si te recoges el pelo para el calor, que sea suelto y a distinta altura cada día. La revisión Traction alopecia: the root of the problem (2018) describe cómo las coletas y los moños tirantes repetidos producen una alopecia por tracción que, si el hábito se mantiene, puede volverse irreversible. En verano, con el pelo mojado y más frágil, el tirón cuenta doble.
En la playa y en la piscina
- Mójalo con agua dulce antes de entrar. Una fibra ya saturada de agua limpia absorbe menos sal y menos cloro.
- Acondicionador sin aclarado o un aceite ligero de medios a puntas antes del baño: hace de película protectora.
- Aclara siempre al salir, aunque sea con la ducha de la playa. Dejar la sal o el cloro secándose al sol es lo que más reseca.
- Nada de cepillo en mojado: peine de púas anchas, de puntas a raíz, y solo con acondicionador puesto.
- Cuidado con los accesorios metálicos (horquillas, clips, diademas) en el agua: se oxidan y manchan.
Lavar y secar sin dañarlo
Lavar el pelo a diario en verano no es un problema si el champú es suave y se aplica en el cuero cabelludo, masajeando con las yemas y dejando que la espuma limpie los largos al aclarar. Lo que sí importa es el secado, y aquí la ciencia contradice el consejo clásico de «déjalo secar al aire». Un estudio publicado en Annals of Dermatology (2011) comparó mechones secados al aire con otros secados con secador a 5, 10 y 15 centímetros durante 30 ciclos: el daño en la membrana celular apareció solo en el grupo secado al aire, y la conclusión fue que el secador a unos 15 cm, templado y en movimiento continuo, daña menos que dejar el pelo húmedo. Con matices: la pérdida de humedad no fue significativamente distinta entre grupos, y el secador pegado (95 °C) aclaró el color en apenas diez usos. En la práctica: secador a distancia y templado, y la plancha, si acaso, solo sobre pelo seco, con protector térmico y a la temperatura mínima que funcione. Probamos el protector térmico bifásico de Steinhart y las planchas de viaje que mejor nos han funcionado en vacaciones.
Hidratar y reparar: qué pueden hacer las mascarillas (y qué no)
Ninguna mascarilla «repara desde dentro» una fibra que no está viva. Lo que hacen, según la revisión Hair cosmetics: an overview (International Journal of Trichology, 2015), es actuar sobre la superficie: depositan acondicionadores, lípidos y proteínas hidrolizadas que cierran la cutícula, reducen la fricción y devuelven flexibilidad y brillo hasta el siguiente lavado. Y no es poco. En verano conviene:
- Una mascarilla nutritiva o con proteínas una vez por semana, sobre el pelo escurrido, de medios a puntas, con el tiempo que indique el envase y bien aclarada. Las que mejor nos han ido: la Gold Protein de Tahe y la de reparación y nutrición de Oma Gertrude.
- Un acondicionador sin aclarado o un sérum tras el cepillado para mantener las puntas selladas.
- Sustituir espumas y geles secantes por cremas de peinado hidratantes, muchas con filtro UV incluido.
- Si el problema es el encrespamiento —cutícula abierta buscando humedad—, aquí tienes diez consejos que sí funcionan.
Color, alisados y cortes: mejor antes o después
Teñir o decolorar en pleno verano es la peor combinación posible: la cutícula queda abierta justo cuando el sol, la sal y el cloro atacan, y el color se va en dos baños. Si puedes elegir, haz el color a finales de junio con un tono cercano al natural, o espera a septiembre. Los alisados con keratina, igual: como explicamos en la guía completa del cabello, son procesos que modifican la fibra y piden reparación después, no una temporada de piscina. El corte, en cambio, va al revés: sanear las puntas a la vuelta de las vacaciones elimina lo que el verano ha roto y deja el pelo listo para el otoño.
Y en septiembre: la caída de otoño no es culpa del verano (del todo)
Muchas lectoras notan más pelo en el cepillo en septiembre y octubre y lo achacan a la playa. La explicación es más interesante. Un estudio de la Universidad de Zúrich publicado en Dermatology (2009), sobre tricogramas de 823 mujeres sanas, encontró una periodicidad anual en el ciclo del pelo: la proporción máxima de cabellos en fase telógena —los que van a caer— se da en verano, con un pico menor en primavera y el mínimo a finales del invierno. Como el pelo telógeno tarda unas semanas en desprenderse, la caída se hace visible al empezar el curso. Es fisiológica y se recupera sola. Lo que sí puedes hacer es no sumarle agresiones justo entonces —decoloraciones, planchas a diario, moños tirantes— y seguir el decálogo del cuidado del cabello en otoño. Si la caída dura más de unos meses, deja zonas clareadas o va acompañada de otros síntomas, toca dermatólogo y analítica, no otro champú.
La lista de verano, en diez líneas
- Sombrero o pañuelo en las horas centrales; filtro UV capilar si tienes el pelo teñido.
- Recogidos sueltos y cambiando de altura.
- Mojar con agua dulce antes del baño; aclarar siempre después.
- Acondicionador sin aclarado o aceite ligero antes de la playa y la piscina.
- Peine de púas anchas en mojado, de puntas a raíz.
- Champú suave, aunque sea a diario; masaje con las yemas.
- Secador a 15 cm, templado y en movimiento; plancha solo en seco y con protector.
- Mascarilla una vez a la semana; sérum o leave-in en las puntas.
- Color y alisados, antes de junio o después de septiembre.
- Corte de puntas a la vuelta y calma con la caída de otoño.
Preguntas frecuentes
¿Es malo lavarse el pelo todos los días en verano?
No, si usas un champú suave y lo aplicas en el cuero cabelludo. Lo que reseca los largos no es la frecuencia, sino el agua muy caliente, frotar con las uñas y aclarar mal. Compensa con acondicionador de medios a puntas.
¿Sirven de verdad los protectores solares para el pelo?
Como complemento, sí: forman una película que reduce la pérdida de proteínas y de color, y son especialmente útiles en cabellos teñidos. Pero ninguno sustituye a un sombrero en las horas de más sol, y todos hay que reaplicarlos después de cada baño.
Se me cae el pelo al volver de vacaciones, ¿es por el sol?
En la mayoría de los casos no: es la caída estacional documentada en mujeres sanas, con el máximo de cabellos en fase de caída al final del verano. Si se prolonga más de unos meses o deja claros visibles, consulta al dermatólogo.
Fuentes
- Sebetić K, et al. UV damage of the hair. Collegium Antropologicum, 2008.
- Lee Y, Kim YD, et al. Hair shaft damage from heat and drying time of hair dryer. Annals of Dermatology, 2011.
- Gavazzoni Dias MF. Hair cosmetics: an overview. International Journal of Trichology, 2015.
- Kunz M, Seifert B, Trüeb RM. Seasonality of hair shedding in healthy women complaining of hair loss. Dermatology, 2009.
- Billero V, Miteva M. Traction alopecia: the root of the problem. Clinical, Cosmetic and Investigational Dermatology, 2018.

