Hidratación inteligente: cómo beber más agua sin darte cuenta
Aunque el calor del verano suele ser el momento en que más se habla de la necesidad de hidratarse, el invierno también representa un desafío para mantener una hidratación consciente. Las bajas temperaturas disminuyen la sensación de sed, lo que lleva a muchas personas a reducir su ingesta diaria de líquidos sin notarlo. Sin embargo, una hidratación adecuada es esencial durante todo el año, ya que incluso una ligera deshidratación puede afectar la energía, la concentración y el funcionamiento general del organismo.
Según el European Journal of Clinical Nutrition, la pérdida de hidratación de tan solo el 2% puede influir negativamente en el rendimiento cognitivo y físico (ver artículo).
Beber suficiente agua en invierno no debería ser un reto si se aplican estrategias sencillas e integradas en la rutina diaria. Desde infusiones reconfortantes hasta apps que fomentan la constancia, el objetivo es lograr una hidratación consciente que contribuya al bienestar general durante los meses fríos. Además de mejorar la concentración, la energía y la función metabólica, una correcta hidratación favorece la salud digestiva, inmunológica y cutánea. En resumen, el agua sigue siendo, en cualquier estación, el recurso más simple y poderoso para cuidar el cuerpo por dentro y por fuera.
¿Por qué bebemos menos agua en invierno?
Las temperaturas frías inhiben los mecanismos fisiológicos que desencadenan la sed. En invierno, el cuerpo retiene más calor, lo que reduce el sudor y da la falsa impresión de que se necesita menos agua. Además, el uso frecuente de calefacción y el aire seco en interiores favorecen una mayor evaporación de agua a través de la piel y las vías respiratorias, lo que puede conducir a una deshidratación progresiva.
Un estudio publicado en Nutrients explica que los ambientes interiores con calefacción reducen la humedad relativa, provocando una pérdida de agua corporal que rara vez se compensa con una ingesta adecuada de líquidos (leer artículo Nutrients).
Señales sutiles de deshidratación
Cuando el cuerpo empieza a deshidratarse, no siempre lo manifiesta con una sed evidente. Algunos síntomas menos conocidos incluyen:
- Dolor de cabeza persistente
- Fatiga o somnolencia
- Piel seca o tirante
- Orina de color oscuro
- Sensación de hambre constante
- Dificultad para concentrarse
Reconocer estas señales permite actuar de manera preventiva, integrando hábitos de hidratación consciente sin esperar a tener sed.

Estrategias prácticas para beber más agua sin esfuerzo
En algunas ocasiones queremos incrementar la ingesta de agua, pero no encontramos la forma de hacerlo efectivo. Para ello, siempre hay algunos consejos y trucos qu epueden ayudarte.
- Infusiones calientes como aliadas. Beber agua sola puede resultar poco atractivo en invierno. Las infusiones de hierbas sin cafeína (manzanilla, menta, rooibos) no solo hidratan sino que también reconfortan. Al no contener calorías ni azúcares añadidos, son una excelente opción para mantener el equilibrio hídrico. La Harvard T.H. Chan School of Public Health recomienda las infusiones sin teína como método válido de hidratación, siempre que no se sustituyan por completo al agua.
- Marca pequeños retos. En lugar de querer beber los 2 litros de agua al final del día porque se te ha olvidado durante toda la jornada, puedes probar con botellas más pequeñas o marcar botellas grandes y fijar objetivos para asegurarte de beber a lo largo del día de forma escalonada. Es más fácil beber un vaso de agua que un litro, por lo que este truco te ayuda a regular y consumir el agua durante el día de forma más equilibrada.
- Alimentos ricos en agua. Consumir frutas y verduras con alto contenido hídrico ayuda a cubrir parte de las necesidades diarias. Pepino, calabacín, apio, cítricos y manzanas son ideales para esta época del año. Sopas y caldos naturales también son una fuente excelente de líquidos.
- Establecer recordatorios o apps. Existen numerosas aplicaciones móviles diseñadas para fomentar la ingesta regular de agua (como Plant Nanny, WaterMinder o Hydro Coach). Estas herramientas permiten personalizar objetivos y enviar notificaciones a lo largo del día. Un estudio en JMIR mHealth and uHealth mostró que el uso de aplicaciones de seguimiento puede aumentar significativamente la adherencia a hábitos de salud, incluyendo la hidratación.
- Añadir sabor natural al agua. Incorporar rodajas de limón, pepino, menta o jengibre fresco puede hacer que el agua sea más apetecible. Estas combinaciones aportan antioxidantes naturales y ayudan a generar una rutina de hidratación más atractiva y variada.
Cuánta agua deberías beber realmente
No existe una cantidad única que funcione para todas las personas. Las recomendaciones generales oscilan entre 2 y 2.5 litros diarios para adultos sanos, según la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA).
Sin embargo, este valor debe ajustarse en función de la edad, el nivel de actividad física, el tipo de alimentación y el entorno climático. En invierno, aunque se sude menos, se sigue perdiendo agua por la respiración, la orina y la transpiración cutánea.
Por otro lado, la deshidratación también impacta directamente en la salud de la piel. El frío y el aire seco favorecen la evaporación de agua transepidérmica, dando lugar a tirantez, descamación e incluso grietas. Mantener una hidratación interna adecuada es tan importante como el uso de productos emolientes.
Por último, como punto interesante a destacar, la American Academy of Dermatology recomienda complementar el uso de cremas hidratantes con una ingesta adecuada de líquidos para combatir la sequedad cutánea invernal.










