MARÍA EN LA LUNA: De nuevo aquí

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MariaenLaLunaTEXTO MARÍA EN LA LUNA. Hago un paréntesis para contarte que he recaído. Que después de más de un año luchando por mi vida, por encontrar de nuevo motivos por los que vivir, descubriendo razones que me hacen sonreír y llenar mis vacíos, he vuelto a estar en este punto, en el de la apatía, el dolor y la insatisfacción.

Anoche llegué al clímax de la desesperación, pero de una forma tranquila, silenciosa. Anoche mi cabeza no paraba de dar vueltas a la mejor forma de decir adiós. El cansancio y la desesperanza cruzaron mis venas para decirme…ya no hay más. Descansarás tú y descansarán ellos.

Nada de lo que os he contado es mentira. Existieron esas melodías que me hicieron soñar, descubrí tantas cosas de mí que corrí a solucionarlas para ser feliz, incluso en muchos momentos lo fui.

Y no tengo excusas de cómo he percibido a los otros. De si un día o dos o 30 me hicieron daño por sus palabras o actitudes, ya que el único trabajo que yo tenía era canalizar todo aquello que me alejara del camino de mi propia seguridad, de mis propias soluciones, del quererme yo antes que a nadie, y no lo he logrado. Sería más justo decir que lo conseguí en algunos momentos, pero se esfumó, olvidé como se hacía…no puse los medios suficientes.

Después de unos días de dolor anoche decidí que no quería seguir sufriendo, escuchando palabras que se clavaban en mi alma, alejando a personas que se esforzaban por mí, esperando de los demás lo que vivían como yo. Hoy desperté y volví a dormir, ayudándome por más drogas de las que mi cuerpo debe acostumbrarse a injerir.

El teléfono no podía sonar porque yo lo impedí antes del colofón frustrado de un deseo, antes de buscar una nueva fórmula de decir adiós. La mezcla de sentimiento de culpabilidad por el trago que haría pasar a mi familia; del estado débil debido a la sobredosis (controlada) que durante el paseo de vuelta a casa, tras abandonar aquella discoteca, había creado; el dolor de aquella cuchilla que me amenazaba con hacerse más fuerte; y el miedo a lo desconocido, había impedido que dejara de escribir para vosotros por mi ausencia.

Hoy quería seguir durmiendo, siempre, hoy por lo menos. Y fue la voz asustadiza de mi madre la que me hizo reaccionar y volver a decir No, no destrozaré tu vida porque tú me la diste y yo te la debo.

Son las 20 horas de un domingo que tampoco olvidaré jamás, he amanecido hace tan sólo un rato, y no había sol, pero mis dedos me han empujado a contarte que sí puedo recuperar mi astucia. Que hay veces que no son tus satisfacciones en las que te apoyas para seguir luchando, sino una voz, una actitud, un algo que te hace despertar….después de una larga pesadilla y te dice: Levántate y sigue escribiendo tu vida.

Si miras al pasado, a veces próximo, a veces casi olvidado, reconoces momentos en los que este cruel camino para quienes no queremos recorrerlo, nos muestra imágenes en las que realmente mereció la pena todo lo pasado y lo que queda por pasar. La carcajada de la niña de tus ojos, la enhorabuena por una creación que sólo lograste tú, las lágrimas de emoción por alguien que te mira y te ama, una madre, una amiga, una hermana o una sobrina….descubres que debes dejar de lamentarte de tu vida aunque sólo sea por regalársela a quienes les resultaría más difícil vivir sin ti. Y tu aliciente, en estos momentos en los que sólo piensas en ti, sería que se repitiera tan sólo una decena de veces más alguno de esos recuerdos que reconociste cuando te quitaste la sombra de tus sueños y los pintaste de realidad.

Yo estoy contigo, ¿estás tú conmigo?

Mensaje

¿Quién eres tú?

La vida es efímera, como el amor.
Las promesas se construyen
bajo coacción de un corazón
y cuando sientes que se perdió
el sentido de la súplica, cuando lloras
por la ausencia, por la vida,
te despides del mundo que te empujó
a la mediocridad, a lo efímero.

Haces bien en alejarte de mí
porque nadie, ni siquiera yo,
contará con tu vuelo infinito,
con tus alas desplegadas del moho.

Llora alma libre por el camino que perdiste.
Sólo la enfermedad de tu alma
llora por tu llanto.
Sólo yo firmaré el divorcio con la vida;
y ese final ha llegado.
El final de un verano que
prometió amor y sólo vendió
mediocridad,
efímeras palabras que sollozan al rojo vivo.
El cuento que te dejó atrás.

No soy valiente para
acabar lo que empecé,
aunque sí para aislarme
del oxígeno que regalaba
una verdad.
La que perdió al aire de color,
de mariposas y de adiós.

También la cobardía me llamó anoche.
Repitió historias que trabaron mis deseos
sumergiéndome en la vergüenza
de mi vida, de mi alma, mi corazón.

23 de octubre 2016. María en la Luna

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